Constelaciones
Can Mayor
Datos generales
Canis Maior, castellanizado Can Mayor, es una constelación de tamaño intermedio (la 43.ª), con una superficie de 380,1 grados cuadrados (el 0,921 % del total celeste). Es bastante visible, ya no solo por albergar a la estrella más brillante del cielo nocturno, sino porque ocho de sus estrellas son inferiores a la cuarta magnitud, y la mitad de ellas bajan de la magnitud 2,0.
Can Mayor limita al norte con Unicornio, al oeste con Liebre, al suroeste con Columba, y al sur y al este con Puppis. En esta constelación se ubica el antiápex1, concretamente cerca de su estrella Furud.
De las variables de la constelación, la más conocida es VY Canis Majoris, una hipergigante roja de enorme tamaño, con un radio 1.420 veces el solar (equivale a 6,6 UA), siendo una de las estrellas más grandes que se conocen y una de las más masivas. Otra variable interesante es Z Canis Majoris, un sistema binario resuelto pot interferometría; una de las componentes es una estrella Herbig Ae/Be y la otra es una estrella FU Orionis. El sistema emite un gran chorro de material del tamaño de un pársec (3,2 al). En 2008 se detectó el mayor aumento de brillo del último siglo.
Canis Mayor tiene un único objeto Messier, el M41 o Cúmulo de la Pequeña Colmena, de magnitud 4,50. Es un cúmulo abierto de unos 25 al de diámetro y está situado a 2.316 al. Fue descubierto por Giovanni Batista Hodierna antes de 1654 y redescubierto independientemente por Guillaume Le Gentil en 1749. Incluso se propone que Aristóteles ya lo conocía sobre el 325 a. C. Otro cúmulo de mayor brillo incluso (4,10), es NGC 2362, también conocido como Cúmulo τ CMa, por ser este el nombre de su estrella más brillante. Fue también descubierto por Hodierna. Está a algo más de 5.000 al 8algunas fuentes lo acercan algo más), siendo de menor tamaño (12 al) que el Messier antes citado.
A poco más de un grados al suroeste de NGC 2362 encontramos a NGC 2354, otro cúmulo abierto, este más débil (magnitud 6,5). Otros cúmulos abiertos de magnitud inferior a 8,0 en esta constelación son: NGC 2360, o Cúmulo de Carolina, (7,20), NGC 2384 (7,40), NGC 2345 (7,70) y NGC 2367, o Cúmulo de Navidad de Charlie Brown, (7,90).
También de interés son NGC 2359, o Casco de Thor, una nebulosa de emisión relativamente brillante (magnitud 10,0) y, al lado, IC 468 (Región Hill).
A unos 5 grados de la frontera septentrional de Can Mayor está su brillantísima estrella Sirio formando, junto con Proción y Betelgeuse, el popular asterismo llamado Triángulo de Invierno, del hemisferio norte. Sobre el color de esta estrella ha habido una gran controversia, ya que muchos escritos antiguos la describen de color rojo, desde el poema de Arato, Phaenomena, sobre el 250 a. C, hasta el Almagesto de Ptolomeo alrededro del 150 a. C. Séneca incluso la describe como más roja que marte. También Cicerón y el general Germanico la nombran como estrella roja (si bien estos dos últimos pudieron simplemente hacer al transcribir el pema de Arato).
Para mayor complicación, el poeta del siglo I, Marco Manilio, la describe como «azul marino», al igual que el poeta Avienius del siglo IV. por el contrario, en la antigua China era la estrella blanca estándar, apareciendo como una estrella de color blanco en varios registros desde el siglo II a. C. hasta el siglo VII d. C.
Estas discrepancias fueron expuesta por primera vez por el astrónomo aficionado Thomas Barker en la Royal Society de Londres en 1760. Al conocerse el cambio de brillo de algunas estrellas se generó la teoría de que otras también podían cambiar de color. La discusión se mantuvo por Sir John Herschel, en 1839, y por T. J. J. See, entre 1892 y 1926.
En 1985 los astrónomos alemanes Wolfhard Schlosser y Werner Bergmann propusieron que Sirio B había sido un gigante roja anteriormente. Se basaron en un manuscrito lombardo del siglo VIII que contenía la relación De cursu stellarum de San Gregorio de Tours. En dicho texto en latín se enseñaba a conocer las horas de las oraciones nocturnas en función de las posiciones de las estrellas, y una de las estrellas brillantes que se describía como rubeola («rojiza») se identificó con Sirio (aunque otros eruditos replicaron que San Gregorio se estaba refiriendo a Arturo).
Finalmente los astrónomos descartan que este supuesto cambio de color se pueda haber debido a una evolución estelar de Sirius A o B, ya que ni el tiempo transcurrido es considerable desde un punto de vista sideral ni se onserva nebulosidad que sea indico de tal evolución. Parece que puede haberse debido a la interacción con una tercera estrella. si bien algunos autores opinan que el color rojo otorgado era una licencia literaria de la época parece que lo más lógico es que sea simplemente una consecuencia de los destellos cromáticos de Sirio, debido a su gran brillo y la dispersión atmósférica terreste, cerca del horizonte, donde normalmente era observada.
Y ya saliendo del debate y yéndonos al futuro, la nave espacial Voyager 2, lanzada en 1977 para el estudio de los cuatro planetas gigantes del sistema solar, pasará previsimblemente a 4,3 años luz (1,3 pc) de Sirio en aproximadamente 296.000 años.
1 El antiápex es el punto del que se aleja el Sol en su recorrido por la galaxia en relación con las estrellas cercanas, en contraposición al ápex, que es el punto hacia el que nos movemos, y que se encuentra en la constelación de Hércules. Este movimiento solar (al que se le ha calculado una velocidad de 16,5 km/s) fue descubierto por William Herschel en 1783, el cual además calculó la posición aproximada en que se hallaba el ápex solar.