Constelaciones
Osa Mayor
Origen/mitología
La constelación de la Osa Mayor ha sido vista como un oso, generalmente hembra, por muchas civilizaciones distintas, y su origen puede remontarse a una tradición oral común de los mitos de la caza cósmica que se remonta a más de 13.000 años.
El investigador del Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas (CNRS), Julien d'Huy, expone que sociedades del Paleolítico Superior de Europa occidental habrían interpretado las estrellas como patrones o constelaciones. Considera que, en Eurasia y América del Norte, las estrellas en el mango del Cazo de la Osa Mayor a menudo se interpretan como cazadores y el propio Cazo como un alce o un oso, asesinado o perseguido. Utilizando herramientas estadísticas y filogenéticas propone que «el cuento prehistórico puede ser que un hombre persigue a un ciervo y que el animal se convierte vivo en el Cazo», llegando a indicar que «la caza cósmica podría haberse reflejado en el arte rupestre de Karelia, Siberia».
Esta constelación ha sido interpretada de diferentes formas según las culturas. Así por ejemplo, los árabes veían una caravana, los nativos americanos del Norte un cucharón o los romanos bueyes de tiro, si bien un número importante de ellas divisaron en su forma a un animal, mayoritariamente un oso.
En la mitología griega, Calisto, una ninfa devota de la diosa Artemisa, llamó la atención de Zeus, rey de los dioses, quien posteriormente la engañó y la embarazó. Después de dar a luz a un hijo llamado Arcas, la reina de los dioses, Hera se enfureció tanto que convirtió a Calisto en una osa. Años más tarde, Arcas estaba cazando y cuando iba a matar al oso por ignorancia, Zeus intervino y convirtió a Calisto y Arcas, ahora también transformada, en la Osa Mayor y la Osa Menor respectivamente.
La historia de Calisto y Arcas concluye en que Hera, molesta de que a la pareja se le diera tanto honor, convenció a Poseidón de que les prohibiera bañarse, y por eso ninguna de estas constelaciones se sumergen por debajo del horizonte cuando se ven desde las latitudes del norte.
Homero menciona la Osa en el Canto V de la Odisea (hacia el siglo VIII a.C.), en el que Ulises intenta en vano guiarse por ella para regresar a Ítaca, su tierra. Ya en ese momento se conocía esta constelación con el sobrenombre de Carro, según indica el mismo autor, apelativo que continúa vigente hoy día en varios idiomas.
La Osa Mayor es mencionada por poetas como Homero, Spenser, Shakespeare, Tennyson y también por Federico García Lorca (en «Canción para la luna»). También aparece en la pintura «Noche estrellada sobre el Ródano» de Vincent van Gogh. Es incluso uno de los pocos grupos de estrellas mencionados en la Biblia, en Job 9: 9; 38:32 (Orión y las Pléyades son otros). La Osa Mayor también fue representada como un oso por los pueblos judíos.
En el continente americano muchos pueblos también vieron un oso en la forma de esas estrellas. Así, por ejemplo, Los iroqueses (confederación indígena del norte de América) interpretaron a Alioth, Mizar y Alkaid como tres cazadores que perseguían a la Osa Mayor. Según una versión de su mito, el primer cazador (Alioth) lleva un arco y una flecha para derribar al oso, el segundo cazador (Mizar) lleva una olla grande, la estrella Alcor, en su hombro para cocinar al oso, mientras que el tercer cazador (Alkaid) arrastra una pila de leña para encender un fuego debajo de la olla.
Al igual que los indígenas americanos, los astrónomos judíos entendían que el oso no tiene cola larga por lo que también le daban otro sentido a esas tres estrellas: consideraron que Alioth, Mizar y Alkaid eran tres cachorros que seguían a su madre.