Satélites Naturales
de Júpiter
Lunas de Júpiter
Amaltea


Amaltea fue la primera luna joviana descubierta tras la identificación en 1610 de los cuatro galileanos. El descubrimiento lo llevo a cabo Edward Emerson Barnard el 9 de septiembre de 1892 con el telescopio refractor de 91 cm del observatorio Lick en California. Este fue el último satélite descubierto con elescopio; los siguientes han sido detectados por sondas espaciales o fotografías.
Se bautizó con el nombre mitológico de la nodriza Amaltea, quien amamantó al infante Zeus (el equivalente griego de Júpiter) con leche de cabra. El nombre fue propuesto por el astrónomo francés Camille Flammarion y fue oficialmente aprobado por la UAI en 1975, aunque ya se utilizaba coloquialmente entre los astrónomos mucho antes.
Es la quinta luna, por tamaño, de Júpiter, solo superado por las cuatro lunas galileanas, eso sí, con muchísima diferencia (25 veces menor que el diámetro medio de las cuatro grandes).
Es el objeto celeste más rojizo del sistema solar, aún más que Marte. Este color se debe a partículas de azufre y otros materiales provenientes del satélite Ío. Uno de sus hemisferios es 1,3 veces más brillante que el otro, lo cual podría deberse a la alta frecuencia y velocidad de los impactos de objetos externos en este último; estos impactos provocarian la ocultación del material brillante de la superficie, normalmente hielo.
A pesar de estar tan próximo al gigante gaseoso no se rompe por su pequeño tamaño que le hace relativamente inmune a los efectos de las fuerzas de marea, pero lo que posiblemente sí suceda es que acabe cayendo en el planeta.
Presenta una rotación síncrona, apuntando su eje mayor siempre hacia Júpiter.
La forma de Amaltea está controlada en gran medida por la fragmentación y los cráteres por impacto.

Su superficie muestra multitud de cráteres, algunos enormes en comparación con el tamaño de la luna. Así el cráter Pan, el más extenso, mide 100 km de diámetro y tiene 8 km de profundidad. El segundo cráter en extensión, Crater Gaea, tiene un diámetro de 80 kilómetros y, probablemente doble en profundidad al anterior. Ambos nombres provienen de la mitología griega: Pan es el semidiós hombre-cabra de los pastores y rebaños (identifivado en la mitología romana como un fauno), y Gaea (Gaia en griego, Gea en español) es la diosa-madre Tierra, que tras acostarse con Urano (el cielo estrellado), alumbró a Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto, Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe, a Tetis, a Cronos, los cíclopes, etc. La observación de estos cráteres se debe a que no hay procesos que los erosionen o cubran de manera eficiente.
A la izquierda del cráter Gaea hay una banda de unos 50 km de material relativamente blanco llamado en un primer momento Ida Facula1, cuando se consideraba un punto pequeño y redondo por las imágenes que había hasta entonces). Ida es la montaña donde jugaba Zeus de niño. Esta franja brillante puede representar material expulsado durante la formación del cráter de impacto adyacente, o simplemente puede marcar el borde de una cresta local. Se aprecia otra zona brillante, Lyctos Facula, de la mitad de tamaño que el anterior. Su nombre es el de una zona de Creta donde se crió Zeus según la mitología griega. Pase el ratón sobre las palabras en color púrpura de estos dos últimos párrafos para ver las regiones citadas en la imagen de la derecha.

Amaltea también se caracteriza por sus altas y numerosas montañas, dos de ellas, Mons Lyctas y Mons Ida,2 alcanzan los 20 kilómetros de altura.
Según los datos aportados por el telescopio Subaru, está compueta de hielo por lo que debe haberse formado lejos de Júpiter ya que, de otro modo, se hubiese derretido hace mucho tiempo.
Por su morfologia y escasa densidad, cualquier material levantado de la superficie pro los impactos no vuelve a caer, y esta es la causa por la que esta luna se rodea de un anillo de polvo.
Amaltea es el mayor del grupo de cuatro satélites de órbitas internas a los galileanos. Son, en orden de proximidad a Júpiter, Metis, Adrastea, Amaltea y Tebe.
1 Facula (del latín facula, faculae, que significa «linterna pequeña») es literalmente un «punto brillante». En nomenclatura planetaria es utilizado para denominar ciertos elementos brillantes de la superficie de planetas y lunas; y también designa un tipo de fenómeno que se produce en la superficie del Sol. Un ejemplo típo son las Cererian Faculae o puntos brillantes de Ceres.
2 Estos dos nombres aún no han sido aprobados por la UAI.