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Miranda

Rotación de la luna de Urano, Miranda, extraída del vídeo «Miranda The Weird-Shaped Moon» del canal Cosmoknowledge (Space Engine / NASA / JPL / USGS).

Fue descubierta por Gerard Kuiper el 16 de febrero de 1948, desde el Observatorio McDonald (Texas —EE. UU.—), casi un siglo después de que se hubiesen hallado las primeras cuatro lunas de Urano. Fue la última luna de Urano hallada antes de la visita de la Voyager 2.

Su escaso tamaño hace de Miranda en uno de los objetos más pequeños del sistema solar que ha logrado el equilibrio hidrostático (solo la luna de Saturno, Mimas, es más pequeña).

Miranda, el más interno y más pequeño de los cinco satélites principales. Esta luna cuasiesférica tiene unos 500 km de diámetro, lo cual es solo una séptima parte del tamaño de la luna de la Tierra, un tamaño que parece poco probable que soporte mucha actividad tectónica Sin embargo, geológicamente, Miranda ha sido el cuerpo más activo del sistema solar.

Su superficie es diferente a cualquier otra luna conocida: tiene cañones (de hasta 20 km de profundidad) de fallas gigantes. Son hasta doce veces más profundos que el Gran Cañón. También capas y superficies en terrazas que parecen muy antiguas y otras que parecen mucho más jóvenes.

La superficie de Miranda consta de dos tipos principales de terreno increiblemente distintos. Uno es un terreno ondulado viejo, lleno de cráteres, con un albedo o reflectividad relativamente uniforme. El otro es un terreno joven y complejo que se caracteriza por conjuntos de bandas brillantes y oscuras, escarpas y crestas que se encuentran en las regiones ovoides y en la característica distintiva Inverness Corona (apodada «Chevron»), una estructura brillante en forma de V en el área ranurada.

Mosaico ensamblado de nueve imágenes obtenidas el 24 de enero de 1986 por la Voyager 2 en su mayor aproximación a Urano —81.500 km—. En esta vista del polo sur se distinguen dos terrenos muy diferentes: uno viejo, craterizado, y otro joven, con bandas brillantes y oscuras. Aparece el «chevron» cerca del centro (NASA / JPL / USGS).

Miranda, por tanto, parece que se ensambló a partir de partes que no se fusionaron correctamente.Los científicos no están de acuerdo sobre qué procesos causaron estas peculiares características de Miranda.

En un primer momento se planteó que esta actividad geológica podría estar relacionada con efectos de marea producidos por Urano. La fricción provocada por las fuerzas de marea podría haber causado un calentamiento en el interior del satélite y ser el origen de la actividad geológica y criovolcánica.

Parece que cobra importancia la teoría de un gran impacto. las consecuencias generan a su vez dos hipótesis: En una, esta brutal colisión de la luna provocó que se redujese a escombros y las piezas se volviesen a montar al azar.

Extracto del vídeo «Miranda, la película» que, basado en datos científicos e imágenes de la Voyager 2, muestra un vuelo simulado por computadora sobre Miranda (NASA / JPL / USGS; creado por : H. Mortensen, K. Hussey y J. Hall).

Parece que la teoría de la reagregación de fragmentos provenientes de la partición por impacto ya no se considera tan válida. Sin embargo se mantiene la validez de la idea de que sí hubo una gran colisión que estuvo a punto de destruir el satélite.

Se propone que las coronas1 son sitios de grandes impactos de meteoritos rocosos o metálicos que derritieron parcialmente el subsuelo helado y dieron como resultado períodos episódicos de agua fangosa que emergió a la superficie de Miranda para volverse a congelar. Es lo denominado formación por diapiros2 fríos, donde el hielo relativamente más cálido se eleva en el entorno circundante.

Miranda ofrece uno de los paisajes más extraños y variados, incluidas estas tres grandes coronas, que son únicas entre los objetos conocidos del sistema solar. Son colecciones de crestas y valles con pocos cráteres, separados del terreno con más cráteres (y presumiblemente más antiguo) por límites afilados como parches desiguales. Los cañones de fallas gigantes de Miranda son hasta doce veces más profundos que el Gran Cañón. Debido a la baja gravedad de Miranda y a los grandes acantilados, una roca que cae desde el borde del acantilado más alto tardaría 10 minutos completos en llegar a la base del acantilado.

Las tres coronae del satélite uraniano Miranda (NASA JPL —Voyager 2—).

Hay tres coronae destacables en Miranda con nombres aprobados oficialmente en 1988:

La densidad media de Miranda (1,2 g/cm3) la convierte en la menos densa de las lunas de Urano. Este dato permite pensar que está formada en su mayoría por agua helada (un 60%), en su superficie, y, en su interior, rocas silíceas junto con compuestos ricos en metano, al igual que las otras grandes lunas de Urano.

Su inclinación la diferencia de los otros cuatro satélites principales de Urano. Esta inclinación de la órbita de Miranda (4,338°) es muy alta para un cuerpo tan próximo a su planeta. Dado que no hay resonancias de movimiento medio para explicar esto, se ha planteado la hipótesis de que las lunas ocasionalmente pasan por resonancias secundarias. Esto ha podido hacer que, en algún momento, Miranda estuviese atrapada en una resonancia temporal de 3:1 con Umbriel (y quizás también en una resonancia de 5:3 con Ariel). Esta resonancia habría alterado la inclinación de la luna y también habría provocado el calentamiento de las mareas en su interior.

Esta luna, como sus grandes hermanas uranianas,, tiene una órbita cercana al ecuador de su planeta y, por tanto, perpendicular a la eclíptica del sistema solar. La consecuencia: tienen un ciclo estacional extremo.

Su rotación de 1,4 días coincide con su período orbital (también 34 horas). Por tanto al ser sincrónica con su período de rotación (está bloqueado por la marea con Urano) mantiene una cara hacia él en todo momento, como suele suceder con las lunas más importantes del sistema solar.

Su nombre proviene de la hija del mago Próspero en la obra de William Shakespeare «La tempestad».


1 Corona, en plural coronae, es un término usado originalmente en latín para indicar un objeto que está doblado y curvado sobre sí mismo. Hoy en día se usa comúnmente en el campo de la exogeología para designar formaciones geológicas con forma elipsoidal o en todo caso ovoide, a menudo rodeadas por corrugaciones concéntricas de la superficie, presentes en un cuerpo celeste. Se cree que las coronas se originan en los denominados puntos calientes. Este tipo de estructuras están muy presentes en Venus (donde llevan nombres de deidades de la fertilidad o la cosecha presentes en diferentes culturas) y en Miranda (cuyos nombres has sido tomados de lugares mencionados en las obras de William Shakespeare).

2 Un diapiro, en geología, es un macizo rocoso semifundido, que se origina en una zona de fusión parcial del manto superior y se eleva a través de las rocas más recientes y pesadas de arriba. Básicamente, un diapiro es cualquier masa relativamente móvil que se entromete, por su menor densidad, en una capa preexistente (llamada revestimiento), de mayor denssidad, produciendose una especie de efecto de flotación. Puede ser caliente o frío.