titulo subir.gif
<< Ballena Índice Cabellera de Berenice >>

Constelaciones
Boyero

Origen/mitología

Las primeras figuraciones de la estrellas de esta constelación se basan principalmente en su brillante estrella α Bootis. Ya en la antigua Babilonia estas estrellas se conocuan con el nombre de HU.PA., y podrían representar al dios Enlil, por épocas el principal de los dioses. Otra visualización de Boyero fue la constelación de patas delanteras de animales en el antiguo Egipto; esta constelación se asemejaba concretamente a la pata de un buey, lo que pudo dar lugar a su relación con el jeroglífico de la pata delantera del buey.

En la mitología griega se le asocia con varios prsonajes. En la Odisea de Homero, se nombra a Boötes como una referencia celestial para la navegación, describiéndola como de «puesta tardía» o «lenta de puesta».

Parece que el nombre puede derivar de la expresión «conductor de bueyes» o también «labrador de los Triones», que posteriormente se consideró como el Conductor de Asterion y Chara en su persecución del Oso alrededor del polo. Igualmente puede proceder de un término que significa «pastor», etimología que puede ser lógica si pensamos que estaba asociado con los bueyes del carro y, además, los árabes consideraban las estrellas circumpolares cercanas como un redil con sus habitantes y enemigos.

En algunas versiones se relaciona al personaje Boötes con Filomeno, hijo de Deméter (diosa de la cosecha y la agricultura) y hermano gemelo de Plutos. Filomeno era un labrador que conducía los bueyes en la constelación de la Osa Mayor. Esta semejanza se entiende si se tiene en cuenta que los antiguos griegos vieron el asterismo del Carro o el Arado tirado por bueyes (en Osa Mayor). Se llega a leer en algunos escritos que Boötes inventó el arado y fue conmemorado por su ingenio como una constelación.

Higinio a su vez relaciona a Boyero con Icario1, educado como viticultor y enólogo de Dioniso. Icario elaboraba un vino tan fuerte que los que lo bebían parecían envenenados, lo que provocó que los pastores, confundidos, vengaran a sus amigos supuestamente envenenados matándolo. Maera, su perro, llevó a su hija Erigone al lugar donde yacía el cadáver de su padre, tras lo cual tanto ella como el perro se suicidaron. Dioniso se enfureció y castigó a Atenas provocando la locura de todas las mujeres solteras, que se ahorcaron al igual que Erígone. Zeus luego eligió honrar a los tres colocándolos en el cielo como constelaciones: Icario como Boötes, Erigone como Virgo y Maera como Canis Major o Canis Minor.

Boötes también se encuadra en el mito de Arcas (o Árcade), hijo de Zeus y Calisto. Tras la muerte de Calisto (ya transformada en osa) por una flecha de Artemisa, Arcas fue criado por su abuelo materno Licaón. un día Licaón mató a Arcas y se la ofreció a Zeus para comer, con el fin de comprobar si era realmente divino. Zeus se dio cuenta, volcó la mesa, destruyó la casa de Licaón con sus rayos, matóa sus hijos y a él lo convirtió en lobo, para posteriormente resucitar a Arcas.

Otra glosa se Arcas indica que fue criado por Hermes, enviado por Zeus, y más tarde por Maya. En esta versión, Arcas, ya adulto, viaja a Arcadia, donde tras ser reconocido por su abuelo, el rey Licaón, Arcas enseñó a los arcadios a sembrar el trigo, hacer pan, tejer e hilar la lana, labores aprendidas por él de Triptólemo (semidiós, hijo de Cefeo) que, a su vez, había aprendido esas artes de Demeter.

Tras su muerte, Arcas fue puesto en el cielo como la constelación Artofílace (Arctophylaxi, «guardián de la osa»), junto a su madre Calisto (la Osa Mayor). Esto explica el nombre de la estrella Arturo (Arcturus), el nombre de la estrella más brillante de la constelación, y que significa «guardián del oso». A veces, se representa a Arcturus liderando a los perros de caza de los cercanos Perros de Caza y conduciendo a los osos de Osa Mayor y Osa Menor. El poeta griego Arato en su Fenómeno relató que la estrella Arcturus yacía debajo del cinturón de Arctofilax, y según Ptolomeo en el Almagesto, estaba entre sus muslos.

Parte de las estrellas del noreste de Boyero fueron en su momento incluidas en la obsoleta constelación Quadrans Muralis. El Cuadrante fue una constelación creada en 1795 por Jérôme Lalande, un astrónomo que usó un cuadrante para realizar mediciones astronométricas detalladas. Entre sus trabajos cuenta la predicción del regreso del cometa Halley en 1758 8junto con otros colaboradores). En Quadrans Muralis también se incluyeron estrellas del oeste de Hércules y Dragón. En un primer momento fue llamada Le Mural por Jean Fortin en su Atlas Celeste (1795), hasta que se le dio el nombre de Quadrans Muralis a partir de 1801 en Uranographia de Johann Bode. Era una constelación bastante tenue (apenas algunas estrellas alcanzanban la quinta magnitud).

En 1687, Johannes Hevelius crea al pie de la figura de la constelación, Mons Maenalusi>, que representa las montañas de Maenalus (el nombre de la montaña procede del hijo de Licaón, Maenalus). Esta montaña, terreno de caza de Diana, era también era sagrada para Pan.

Y volviendo a la estrella Arturo, su nombre se ha empleado por lo menos desde la época de Hesíodo, alrededor del año 700 a. C. Luego perdio fuerza a favor de los nombres árabes hasta que se recobró en el Renacimiento. En la tradición árabe, Arcturus formaba, junto con Spica (Virgo), las dos estrellas llamadas al-simāk («las elevadas», aunque según fuentes, Simak sería nombre propio). Arcturus es, concretamente, as-simāk ar-rāmiħ «Simak con la lanza» (Spica es as simak al a'sal, «Simak desarmado»). El nombre Al Simak Al Ramih, que según autores representa a toda la constelación, está en el catálogo de Al Achsasi Al Mouakket y se tradujo al latín como Al Simak Lanceator. Estos términos se corrompieron en las traducciones dando lugar a variantes ya obsoletas como Aramec y Azimech.

Otro nombre árabe de esta estrella es Haris-el-sema, de ħāris al-samā («el guardián del cielo») o de ħāris al-shamāl («el guardián del norte»).

En la astronomía india, Arturo se conoce como Swati o Svati, que en la lengua bráhmica Devanagari sería IAST svāti se traduciría como «su gran visitante», en referencia a su lejanía. En los kāvyas (poemas) del escritor sánscrito Bhartṛhari (siglo V) aparece como «la verdadera perla».

En la mitología china, Arturo tiene gran importancia, siendo designada como el trono del rey celestial (Tian Wang) o el cuerno del Dragón Azul (Daijiao). La importancia dada a esta estrella en la tradición china es debida a que marca el comienzo del calendario lunar, y a ser la estrella más brillante en el cielo nocturno del norte.

Al ser una estrella tan brillante ha sido reconocida y nombrada en muchas culturas y pueblos. Así, para los abrorígenes de australianos Wotjobaluk, Arcturus era Marpean-kurrk («madre de Djuit —Antares—»), en la astronomía inuit era «el Viejo», «el Búho» para los Miꞌkmaq del este de Canadá. Para los indígenas polinesios era uno de los diez «pilares del cielo», en Hawái es Hoku-leʻa («estrella de alegría»)

Arturo aparece en numerosas obras de ficción, como Foundation, una serie de libros de ciencia ficción escrita por el autor estadounidense Isaac Asimov. También en The Curse of Peladon (1972), escrita por Brian Hayles para la serie televisiva Doctor Who. Elliot S. Maggin toma Arturo como la estrella alrededor de la cual orbitaba el laneta Krypton antes de su explosión en la novela de 1978 Superman: Last Son of Krypton. En Aliens (1986), película escrita y dirigida por James Cameron, Arturo es un planeta visitado por la unidad de Colonial Marines que acompaña a la protagonista Ellen Ripley (Sigourney Weaver). También se cita en la película Passengers (2016) y en las novelas Harry Potter (1997-2007) de J.K. Rowling, en las que Arcturus Black III era el abuelo paterno de Sirius Black (los miembros de la familia Black tenían normalmente nombres de estrellas).


* No confundir los personajes mitológicos Icario con Ícaro. Icario de Ática fue el adorador de Dionisio (dios del vino), mientras que Ícaro, hijo de Dédalo (constructor del laberinto de Creta), es el protagonista del mito en que muere mientras volaba cerca del sol al derretirse la cera de sus alas y caer.