Constelaciones
Ballena
Origen/mitología
Si bien esta constelación pudo estar relacionada originalmente con una ballena mítica en las culturas mesopotámicas, su principal asociación es con el monstruo marino Cetus enviado por Poseidón y al que Cefeo ofrecio la vida de su hija Andrómeda. Finalmente se salvó porque Perseo mató al monstruo. Este mito se relata con más detalle en el correspondiente apartado de la constelación Andrómeda.
Debido a lo indicado anteriormente parece que el nombre de esta constelación más que referirse a cetus, como nombre genérico para un monstruo marino, se refiere concretamente a Ceto, la deidad marina, un terrible monstruo acuático femenino, hija de Gea, la Tierra, y de Ponto, el Mar (por lo que era una especie de titán marino). Ceto tuvo con su hermano Forcis mucha descendencia femenina (monstruos acuáticos y serpentiformes). Estas hijas se agrupaban en dos progenies conocidas como las Fórcides y las Gorgonas.
Según Cayo Julio Higinio, escritor romano, posiblemente con origen en la Hispania, relató hace dos mil años, en su obra «Fábulas y de la Astronomía poética», que las Gorgonas eran solo hijas de Ceto. Ya 700 años antes que este, el poeta griego Hesiodo habla, en su obra «Teogonía», de tres gorgonas, dos de ellas (Esteno y Euríale) inmortales y exentas de vejez y una tercera, Medusa, sin las dos cualidades de sus hermanas. Curiosamente, por tanto, Ceto murió como consecuencia de la mirada petrificadora de su hija decapitada.
Cetus se ha representado de varias formas. Así, Johann Bayer en el siglo XVII describió a Cetus como un pez-dragón. Para los cartógrafos Willem Blaeu, holandés, y Andreas Cellarius, alemán, describieron a Cetus en el siglo XVII como una criatura parecida a una ballena. Sin embargo, Cetus también ha sido interpretado con cabezas de animales unidas a un cuerpo de pez.
La derrota de Ceto a manos del héroe, antes de que mate a Andrómeda, narrada en el llamado «ciclo de Perseo», es una escena muy representada en obras de pintores como Tiziano, Rubens o Delacroix.
Algunos autores relacionan esta constelación también con las puertas del inframundo cerradas y su guardián, el can Cerbero (perro de tres cabezas y cola de serpiente), vigilante para que no entrase ningún humano ni saliese ningún espectro. Esta figuración se basa en la forma de la constelación, en la que intuyen las puertas del Hades cerradas y una bestia de tres cabezas en el centro guardándolas.