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Neptuno
Misiones a Neptuno
Misiones futuras
En estos momentos entiendo que se da prioridad a misiones con tres objetivos: la colonización (de la Luna y Marte, de momento), la búsqueda de la vida, presente o pasada, y la protección frente a posibles catástrofes por impacto de asteroides y cometas. Teniendo en cuenta la importancia de estos fines y la limitada capacidad económica en los presupuestos de agencias y empresas, parece que los dos planetas más lejanos (siendo esto también un hándicap) han quedado en desventaja en la exploración espacial.
Sin embargo, como se pudo leer en la subsección de misiones futuras a Urano, parece que se mantienen con pujanza proyectos dirigidos a visitar los planetas gigantes helados, y la alineación de Júpiter-Saturno a mediados de la década de 2030 puede contribuir a la aprobación de algunas de ellas, ya que permitiría un recorte en el tiempo precisado para el viaje a Urano y Neptuno gracias al empujón gravitatorio que dicho alineamiento ofrece.
Así, Günther Hasinger, director científico de la Agencia Espacial Europea (ESA), está en conversaciones con científicos la NASA con vista a colaborar con la agencia norteamericana para llevar una nave a Urano y Neptuno. Por supuesto es preciso, y así lo pidió Hasinger, un incremento presupuestario.
La idea propuesta por la NASA consiste en enviar dos misiones, en un mismo lanzamiento, que viajarían juntas a Júpiter y a Saturno, donde aprovecharían la gravedad de los gigantes gaseosos para acelerarse. Después, una tomaría rumbo a Urano y la otra a Neptuno. El final puede cambiar, y llevar a ambas naves al mismo planeta (probablemente Urano, al estar más cerca). Con esta segunda opción, una de las sondas se quedaría en órbita del planeta y la otra se sumergiría en la atmósfera para su estudio. En caso de que, finalmente, la NASA se retirase del proyecto aún podría seguir adelante con la participación exclusiva de la ESA, pero en este caso a uno solo de los dos planetas exteriores.
Lo que está claro es que, si se pretende aprovechar el acercamiento de Júpiter con Saturno, el despegue no podría demorarse más allá de 2032. Según Hasinger, si el lanzamiento fuese ese año, una nave podría llegar a Urano en 2042 y la otra a Neptuno en 2045. La idea de aprovechar la alineación de Júpiter y Saturno para facilitar la llegada a Urano y Neptuno ya se hozo con la Voyager 2, pero en este caso no se buscaría un sobrevuelo, como entonces, sino que permanecerían las naves en órbita varios años para un estudio mucho más detallado. Si se deja pasar esta alineación no habrá más oportunidades hasta la década del 2060.
Por oro lado, en otras fuentes consultadas, Mark Hofstadter (Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA) comentó que las misiones de Urano podrían lanzarse hacia 2034, no más lejos (aunque en 2036 puede también haber opciones), mientras que para Neptuno, sin embargo, no habría posibilidades después de 2030, debido a la falta de la ayuda gravitatoria de Júpiter. Habría que esperar a 2041 más o menos «, ha concluido.
Una de las misiones que se postula para llegar a Neptuno es TRIDENT («tridente», en clara alusión al dios Neptuno). El interés por la luna Tritón y su posible océano subterráneo podría llevar a acercarse de nuevo al gigante de hielo.
Por su parte, según se lee en un artículo de la revista Muy Interesante, China podría estar valorando desarrollar un explorador de Neptuno, con propulsión nuclear, para estudiar el planeta gigante, sus anillos, su satélite Tritón y sus otras lunas. Esta misión fue objeto de un estudio realizado por investigadores de la Agencia Espacial Nacional de China (CNSA), la Academia de Ciencias de China (CAS), la Autoridad de Energía Atómica de China, la Academia de Tecnología Espacial de China y varias universidades e institutos.
Según otro artículo, este de The Planetary Society, autorizades del gigante asiático confirmaron que los dos gigantes de hielo, Urano y Neptuno, son objetivos potenciales para la que sería la misión Tianwen-? (el número aún sin confirmar). El lanzamiento sería en 2035, en caso de escoger Urano, o 2040, en caso de Neptuno. La llegada se produciría en 2050 o 2058 respectivamente. En ambos casos el cohete empleado para el despegue sería un cohete Larga Marcha 5.
La nave utilizaría la energía de un reactor nuclear de fisión. Esta prevista una maniobra de asistencia gravitatoria en Júpiter (sería la segunda misión china en visitar el gigante gaseoso) y se colocará en órbita de Neptuno, estudiando el gigante azul durante años. Su objetivo, por tanto, no es sobrevolar el planeta, como hizo la Voyager, sino orbitarlo para obtener muchos más datos de los recogidos por la mítica sonda y por los telescopios usados para su estudio.
La sonda, en todo caso, portarían aerostatos que se liberarían en la atmósfera del planeta para recopilar información sobre la estructura, composición y dinámica de esa atmósfera. Además podría transportar impactadores que se utilizarían para aprender más sobre lunas importantes como Tritón de Neptuno o Titania de Urano.