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Sobrevuelos pasados

Como hemos comentado, las primera sondas lanzadas más allá del cinturón de asteroides tenían como objeto un conocimiento más profundo de los planetas exteriores, pero resultaron valiosas para recolectar datos sobre sus lunas.
Así, la primera nave espacial que alcanzó al mayor de los planetas del sistema solar fue la Pioneer 10, que despegó el 3 de marzo de 1973. El momento de máxima aproximación a Júpiter se produjo el 4 de diciembre de 1973, finalizndo su visita el 2 de enero de 1974. Durante el sobrevuelo, Pioneer 10 envió 500 imágenes del planeta y sus satélites.
La nave capturó imágenes de baja resolución de tres de las cuatro lunas galileanas, Calisto, Ganímedes y Europa, no pudiendo fotografiar Ío porque el fotopolarímetro dejó de funcionar en ese momento debido a la radiación.
La misión Pioneer 10 se describe con mayor detalle en la sección «Misiones del planeta Júpiter», concretamente en el apartado «Júpiter objetivo principal (siglo XX)».

Dentro del programa pioneer de la NASA se diseñaron dos para visitar los planetas exteriores, la que acabamos de ver y su hermana, la Pioneer 11, que se lanzó el 6 de abril de 1976. Tras atravesar el cinturón de asteroides se le dio una trayectoria que le acercaría mucho más a Júpiter y, además, provicaría un sobrevuelo polar. El máximo acercamiento al planeta fue el 3 de diciembre de 1974, una tercera parte de la distancia a la que se aproximó pioneer 10.
El 2 de diciembre de 1974 se produce su encuentro con el sistema joviano, sobrevolando Calisto a 786.500 km, Ganimedes a 692.300 km y, al día siguiente, Ío a 314.000 km y Europa a 586.700 km. Tras su máximo acercamiento a Júpiter, después de salir de la ocultación del planeta, sobrevoló la luna Amaltea a 127.500 km.
Pioneer 11 consiguió la foto de la luna Ío que Pioneer 10 no había podido obtener. Según se lee en las web de la NASA, la nave solo logró una buena imagen del satélite, la que está al margen de este texto, la cual fue tomada sobre el polo norte de Ío, a una distancia de 756.000 km. La resolución de la imagen es de 357 km/píxel con un ángulo de fase de 67 grados. La imagen de la izquierda es una composición en color, mientras que la de la derecha es la misma imagen mejorada mediante software.
Para más información de la Pionner 11 visitar Misiones a Júpiter, Misiones a Saturno

Tras las Pioneer llegaron las míticas Voyager 1 y 2, que alcanzaron el sistema joviano en 1979. La primera en llegar fue la Voyager 1, que gracias a su gran acercamiento obtuvo fotografías de mejor resolución de la lunas jovianas, sin embargo la «visita» duró solo dos días. pocos meses depués llegó la Voyager 2, detectando los volcanes de Ío, proceso pseudotectónicos en Ganímedes y los numerosos cráteres de Calisto.
El descubrimiento de la actividad volcánica de Ío fue un gran éxito de la mision, ya que era la primera vez que se hallaban volcanes activos fuera de nuestro planeta. La misión de ambas naves encontró al menos 8 penachos eruptivos que confirmaban el descubrimiento, hecho que fue publicado en un artículo de la revista Nature.
Otro gran hallazgo de las sondas fue la red de lñieas que atraviesan la superficie de la luna Europa. Si bien fueron descubiertas por la primera de las sondas, la mayor proximidad de la segunda permitió entender que esas líneas apenas tenía relieve topográfico. La superficie de Europa estaba cubierta de hielo de agua y se planteaba por primera vez la posibilidad de que estas líneas fuesen fracturas de esta capa de hielo bajo la que habría un océano de agua líquida interior no muy profundo.
Gracias a esta misión se descubrieron nuevos satélites del gigante gaseoso: Adrastea (Voyager 2), y Metis y Tebe (Voyager 1).
Mucha mayor información de estas misiones se encuentra en los correspondientes apartados de las secciones de Misiones a Júpiter, Misiones a Saturno, Misiones a Urano y Misiones a Neptuno, así como en este capítulo de lunas en el apartado de sobrevuelos pasados del sistema saturnial.
Tras el paso de las míticas Voyager hubo tre naves que visitaron al gigante gaseoso y sus lunas en busca de asistencia gravitatoria, aprovechando las agencias espaciales estas trayectorias para recopilar datos del planeta y algunas de sus lunas.
Así, en 1990 se lanzó la primera de ellas, la sonda Ulises, una misión de la ESA y la NASA con el fin de estudiar el Sol desde perspectivas polares, como se explica en el apartado Misiones solares (siglo XX) del capítulo referido al Sol.
Para alcanzar esta órbita heliocéntrica se utilizó la asistencia gravitacional de Júpiter, hecho que sirvió, aunque fuese de modo secundario, para obtener imágenes y datos del sistema joviano, al cual llegó en febrero de 1992, con un acercamiento máximo al laneta de 378.400 km. La nave pudo dedicarle 17 días al estudio de Júpiter. En ese tiempo su principal contribución al conocimiento de los satélites jovianos fue el obtenido gracias a su penetración en el llamado Ío Plasma Torus (IPT), una nube integrada por de átomos de oxígeno y azufre ionizados liberada por los volcanes de Ío. Además de esta penetración directa, la señal de radio de la nave espacial pasó a través del IPT durante un período de tiempo considerable, gracias a lo cual se pudo estudiar la distribución de la densidad de electrones en el Torus.
Imágenes tomadas por la cámara LORRI, a bordo de la nave New Horizons, del volcán Tvashtar, cerca del polo norte de la luna Ío, con una columna de 290 km de altura. (Centro de vuelos espaciales Goddard de la NASA / JHUAPL / SwRI).
La nave volvió a pasar por las proximidades del sistema joviano en 2003/2004, aunque a una distancia mucho mayor que es su primer encuentro. Tras su utilización en algunas otras misiones, como su paso a través de la cola del cometa Hyakutake, el 30 de junio de 2009 se decidió el apagado definitivo de la sonda.
La segunda nave que sobrevoló Júpiter con fines de asistencia gravitacional fue Cassini-Huygens de las agencias espaciales estadounidense, europera e italiana (NASA/ESA/ASI) en su viaje a Saturno. En este caso el sobrevuelo se realizó en el año 2000, recopilando mulititud de imágenes de las lunas del planeta. Con los datos recopilados se descubrieron emisiones de Ío y Europa, detectando más signos de vulcanismo y columnas de humo en Ío, y tomó imágenes de la luna Himalia.
Al continuar rumbo a su destino final, Saturno, La cámara de Cassini había tomado 26.000 imágenes del planeta y sus lunas.
La última de esta triada de naves que buscaban apoyo gravitacional en el planeta gigante fue la New Horizons de la NASA, en 2006/2007. Durante cuatro meses, New Horizons tomó imágenes de Júpiter y de las cuatro lunas más grandes de Júpiter, centrándose en Ío en particular, en a que detectó erupciones volcánicas nunca antes vistas que se elevaban cientos de kilómetros desde la superficie lunar.
Así, New Horizons detectó 11 columnas volcánicas diferentes de diferentes tamaños, destacando una impresionante erupción de 290 km de altura sobre el volcán Tvashtar, lo que permitió rastrear, de forma inédita hasta entonces, la estructura y el movimiento del volcán. El penacho se condensó a gran altitud y volvió a caer a la superficie de la luna. Además, New Horizons detectó el brillo infrarrojo de al menos 36 volcanes Ío y midió temperaturas de lava de más de 1.000 °C (temperatura semejante a la de muchos volcanes terrestres).
El paso de New Horizons por la cola magnética de Júpiter le permitió analizar con precisión el hecho de que los gases volcánicos de Ío son ionizados, atrapados y energizados por el campo magnético de Júpiter y finalmente expulsados del sistema.
Finalmente la misión New Horizons siguió su camino hacia Plutón, su objetivo principal.
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